Sistema endocannabinoide, descubre y potencia tu bienestar interior

El sistema endocannabinoide existe en tu cuerpo desde que naciste y está activo aunque no tomes cannabis. ¿Cómo puede ser? Su nombre llama la atención, pero gana lógica cuando se conoce su origen. El sistema endocannabinoide se descubrió en los años 90 en EEUU, durante un estudio organizado para dar mala imagen al cannabis.

Los laboratorios americanos sintetizaron fitocannabinoides (los cannabinoides que producen las plantas) como el THC y el CBD, y se lo suministraron a humanos y a mamíferos. Diferentes órganos y funciones del cuerpo respondieron a ellos, probando la existencia de receptores cannabinoides en forma de sistema. 

Mientras que el sistema circulatorio se centra en la sangre o el inmune en las defensas, el sistema endocannabinoide está presente de manera múltiple y transversalmente. Trabaja para mantener la homeostasis: el equilibrio de todos los sistemas del cuerpo. Se podría comparar con un termostato presente en cerebro, órganos, huesos, en la médula espinal y en los tejidos. Un ‘coach’ que optimiza las funciones neuronales, cardiovasculares, metabólicas e inmunes.

Controla y regula la energía, el estrés, el sistema nervioso autónomo, la respuesta al dolor, el calor corporal, el sueño, la actividad física, la memoria, el humor y el apetito. Tiene un papel crucial en el buen funcionamiento de nuestra fisiología, estado de ánimo y experiencia diaria. Se halló hace apenas 30 años, pero tiene potencial para mejorar nuestra calidad de vida.

Actualmente se estudia cómo el CBD interactúa con el sistema endocannabinoide para modular ciertos procesos en el cuerpo. Espasmos, convulsiones, desarrollo de tumores e incluso el Alzheimer podrían tratarse con su labor armónica.

NUESTRO SISTEMA ENDOCANNABINOIDE


Las plantas producen cannabinoides. Los humanos tenemos un sistema diseñado para recibirlos. Como seres vivos que somos, es normal pensar que también podemos producirlos. Así se descubrieron los endocannabinoides, cannabinoides generados naturalmente por las personas. Los dos endocannabinoides más abundantes son la anandamida y el 2-AG.

“Ananda” significa en sánscrito felicidad, un estado de serenidad y paz popular en el yoga. La anandamida se sintetiza en el cerebro donde se manejan los procesos de memoria, motivación, aprendizaje y el control del movimiento. La anandamida, el 2-AG y el resto de endocannabinoides funcionan como llaves en cerraduras, influyendo en sistemas como los del dolor, el apetito, el placer y la recompensa.

Un estudio de 2016 profundizaba en que un déficit de endocannabinoides en el cuerpo podría dar lugar a enfermedades como migraña, fibromialgia o colon irritable. Abría la puerta a recetar CBD en un futuro a patologías nunca exploradas por los cannabinoides.

CÓMO EL CBD AYUDA AL SISTEMA ENDOCANNABINOIDE


Podemos estimular nuestro sistema endocannabinoide autoproduciendo CBD con ejercicio físico, tomando el sol o comiendo grasas saludables, pero las mismas enzimas que lo sintetizan lo descomponen muy rápido. Expertos señalan que el CBD de la planta Cannabis Sativa, además de potenciar los efectos de los endocannabinoides ya existentes en nuestro cuerpo, inhibe la enzima que los destruye.

Cada vez son más las marcas cosméticas, de bienestar y hasta de productos para mascotas que nos acercan de manera accesible las múltiples propiedades beneficiosas del CBD.

El CBD con todas las garantías legales y de salud, además de nutrir la piel, quitar las agujetas o hacer que brille más el pelo puede potenciar el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Dependiendo del cannabinoide específico, de la dosis y la fisiopatología, podemos dar una ayuda extra a nuestro propio sistema endocannabinoide para tener resultados inmunomoduladores.

Los cannabinoides son herramientas dispuestas a despertar el regulador natural del sistema endocannabinoide que tanto bien nos produce.

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