Marihuana y cáñamo. Una familia con grandes diferencias

La planta del cannabis ha estado en nuestras vidas desde hace milenios y se ha utilizado, tanto por su potencia psicoactiva, como por la fuerza de sus fibras…

Cuando buscamos en Internet la palabra “marihuana” los primeros resultados que nos aparecen la definen como droga. No pasa lo mismo cuando escribimos en el buscador la palabra “cáñamo”, en este caso los resultados apuntan hacia el sector industrial. 

¿Por qué? Tanto la marihuana como el cáñamo provienen de la misma planta: el cannabis, pero la verdad es que ambas, marihuana y cáñamo, son muy diferentes entre sí. Vamos a paso a paso.

Diversidad y origen

El cannabis ha estado en nuestra vida -oficialmente- desde 1753 cuando un botánico sueco, llamado Carl Linnaeus, bautizó con el nombre de Cannabis Sativa a esta especie herbácea. Sin embargo, lo que Linnaeus había clasificado no era más que la planta del cáñamo que, por aquel entonces, se cultivaba amplia y normalmente en Europa. 

30 años más tarde el naturalista francés Jean-Baptiste de Lamarck introduce la Cannabis Indica, una segunda especie de esta misma planta que se cultivaba principalmente en las montañas frías de la India. 

Dos siglos después aparece una tercera especie a la que D.E. Janichevsky, botánico ruso, presentó como Cannabis Ruderalis.

Actualmente son muchas las variedades que existen, y si no eres un experto resulta prácticamente imposible conocer la genealogía de la planta para determinar si es Cannabis Sativa, Indica o Ruderalis y es que además están las variedades híbridas.

Las diferencias

Más allá de su origen, los tres elementos que realmente diferencian al cáñamo de la marihuana son su morfología, su composición y, sobre todo, su uso

Ya desde hace al menos dos milenios, se han registrado usos del cáñamo para producir fibras que constituían la base de cuerdas y determinados tipos de vestimenta. La marihuana ha sido también conocida y usada a lo largo de la historia, aunque para fines más recreativos o terapéuticos.

Hoy en día, en tiempos más recientes, el cáñamo, también conocido como cannabis industrial, se utiliza en aplicaciones tan diversas como la automoción, textiles de todo tipo o nuevos materiales de construcción. La marihuana, así mismo, sigue presente, aunque es más conocida por el término cannabis, y sus derivados, mas´adecuado para englobar todas sus diferentes aplicaciones, que tocan ámbitos tan dispares y ricos como cosmética, wellness, medicinal, aplicaciones terapéuticas o recreativas. 

Morfología

El cáñamo tiende a ser más alto que la marihuana y puede medir hasta 5 metros. Los tallos son más espesos, menos huecos, con pocas ramas y escasas flores. Es cierto también que su morfología varía según el objetivo del cultivo, pero, en general, tienen estas características. 

Para el cultivo de la marihuana se deja más espacio entre una planta y otra. Esto le permite un desarrollo óptimo a su ramificación lateral y a sus voluminosas flores. Su altura puede ser de hasta 2 metros. Sin embargo, debido a las variantes híbridas que se han desarrollado, la altura puede ser incluso menor, facilitando así el cultivo en espacios pequeños. 

Composición

Según se va estudiando el cannabis, parece que existen más de 100 compuestos en la planta que le otorgan a cada variedad su perfil químico único. Estas sustancias son llamadas cannabinoides y los que están presentes en una mayor concentración son el Cannabidiol (CBD) y el Tetrahidrocannabinol (THC). Pero también hay muchos otros con propiedades muy interesantes, incluso flavonoides y terpenos que tienen poder antioxidante y definen su aroma según el perfil genético de la planta.

El THC es el cannabinoide con mayor potencia psicoactiva. Por su parte, el Cannabinol (CBN) también tiene propiedades psicoactivas, pero son aproximadamente una décima parte de las descritas para el THC, según se especifica en la “Guía sobre los cannabinoides” de la Sociedad Española de Investigación Sobre Cannabinoides

El cáñamo sólo contiene un nivel de THC de 0.2%, según lo establecido por la Unión Europea, en el Reglamento (UE) nº 1307/2013 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 17 de diciembre de 2013.

En definitiva, el cañamo/hemp/cannabis industrial no tiene prácticamente THC, mientras que marihuana/cannabis con usos terapéuticos o recreativos, si puede contener concentraciones de THC superiores a 0,2%.

Es por ello que la marihuana, específicamente la flor de esta planta, tiene un uso principalmente medicinal o recreativo por su alto contenido en THC. En contra, el cáñamo —con niveles muy bajos de THC— ha sido utilizado para otros fines industriales. De ahí lo que conocemos como cáñamo industrial. 

“A pesar de que los derivados de la planta cannabis se han utilizado desde hace siglos, el consumo de la marihuana con usos recreativos o como agente terapéutico sigue suscitando hoy en día un amplio debate científico y social”.

Así lo especifica la Sociedad Española de Investigación sobre Cannabinoides. 

No todo el cannabis es ilegal…

A pesar de su histórico uso, con el auge del uso de la marihuana como droga, y producto del desconocimiento de las diferencias entre el THC y el CBD, en 1961 las Naciones Unidas regularon el cultivo de cáñamo. 

En 1964 se descubre el THC y se prohíbe su producción y consumo. Sin embargo, no fue hasta 1988 que se desarrollan en Francia cepas de cáñamo con bajo contenido de THC para sortear las complicaciones legales y continuar con el cultivo de esta planta con fines industriales como la fabricación de telas, materiales de construcción, alimentos y un largo etcétera. Ese mismo año el Parlamento Europeo permite el cultivo de cáñamo industrial con un porcentaje máximo de THC del 0.2% mientras que en EE.UU y Canadá el límite es 0.3%.

Evolución del cáñamo industrial 

Durante milenios al cáñamo se le ha dado un uso bastante alejado de los efectos psicoactivos: En China se utilizó el cáñamo para fomentar la educación a través del uso de papel de cáñamo, que servía para difundir información de forma económica y sus fuertes fibras fueron utilizadas para fabricar resistentes cuerdas y velas para las embarcaciones en Europa -sí, incluso aquellas que llevaron a Colón al descubrimiento de las Américas-. 

“Con ventas en 2018 valoradas en 425 millones de dólares, Europa sigue siendo el líder mundial en cáñamo industrial (…) y mantendrá su liderazgo en ventas industriales globales debido a sus productores establecidos, capacidad de procesamiento y cadenas de suministro maduras”, tal y como explica New Frontier Data, organización dedicada a la aplicación de técnicas Big Data y IA para la industria del cannabis. Y es que el mercado del cáñamo industrial es inmenso porque esta planta tiene un potencial verdaderamente revolucionario, en el sentido de que podría reemplazar de manera efectiva a un gran número de prácticas .

THC y CBD en nuestro día a día

Tanto en el caso del cannabis como en el del cáñamo, las variaciones son importantes y su uso es cada vez más estudiado, regulado y, sobre todo, aceptado. 

Con el pasar de los años se han desarrollado nuevas cepas de cannabis. Muchas de ellas con un evidente incremento del THC para potenciar los efectos psicoactivos o medicinales, y otras con una reducción importante del mismo para aprovechar los beneficios del CBD y de otros cannabinoides. 

Además de la industria farmacéutica, las industrias cosmética y alimentaria también están haciendo sus respectivas investigaciones y pruebas sobre el CBD para introducir las propiedades de esta planta en sus productos. Algunos productos ya existen en el mercado y parece que muchos más vendrán. La misión de Uncanny es conocerlos, estudiarlos y ponerlos a vuestra disposición a medida que el marco regulatorio nos lo vaya permitiendo.

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