La ciencia detrás de los cannabinoides: una visión general

Iniciamos con este primer artículo la serie que hemos llamado “La ciencia detrás de los cannabinoides”, una visión general de la ciencia que se esconde detrás de los cannbinoides, una breve explicación de los más conocidos y la razón de todo el movimiento y la excitación en torno a ellos.

A lo largo de las siguientes semanas, estudiaremos la ciencia detrás de los cannabinoides aplicados a distintos aspectos de la salud humana, como el estrés o la ansiedad, el sueño o los beneficios en el tratamiento del dolor, entre muchos otros. Un viaje científico a esta planta única y sus muchos y beneficiosos componentes.

La planta del cannabis (Cannabis sativa) posee alrededor de 550 compuestos químicos diferentes, de los que más de 100 se consideran cannabinoides, basándose en su estructura y su función, y que se encuentran casi exclusivamente en esta planta. El cannabis, originario de Asia central, ha sido utilizado desde hace mucho tiempo por el ser humano. Probablemente el primer uso que se le dio fue como alimento (las semillas son muy nutritivas). Pronto se vio también la utilidad de su tallo para fabricar fibras, habiéndose encontrado vasijas con marcas de cuerda de cáñamo de hace unos 6800 años. No tardó mucho en descubrirse que las flores de algunas de las plantas podían producir otros efectos alterando la consciencia y el estado de ánimo, y se empezó a utilizar con fines religiosos y médicos, algo que solía ir unido. Se han encontrado referencias al uso medicinal del cannabis en la antigüedad en textos médicos de China (Shennong Ben Cao Jing, 100 a.e.c.), Egipto (papiro Ebers, c. 1550 a.e.c.) o India. Fue en este país donde William Brooke O’Shaughnessy, médico irlandés, observó el uso medicinal que se le daba a esta planta y decidió comunicarlo a sus colegas publicando un artículo científico en 1843[1]. Esto desató una fiebre por el uso del cannabis en multitud de productos medicinales para el tratamiento de distintas dolencias, que decayó a principios del siglo XX cuando se impuso la medicina basada en la evidencia.

Durante más de medio siglo, el uso del cannabis medicinal cayó en el olvido hasta que, hace casi 60 años, los investigadores israelíes Yechiel Gaoni y Raphael Mechoulam aislaron el Δ9-tetrahidrocannabinol (comúnmente conocido como THC), el principal componente psicoactivo de la planta [2]. Ahora que ya se sabía cómo era la molécula responsable de los principales efectos del cannabis, podía investigarse por qué se producían estos efectos. Tuvieron que pasar casi 30 años hasta que se descubrió un receptor en el cerebro al que se podía unir el THC, al que se llamó receptor cannabinoide tipo 1 o CB1 [3]. Los receptores son estructuras presentes en las células a los que se unen determinados compuestos de forma específica, como una llave con una determinada cerradura, y a través de los cuales pueden llevar a cabo sus efectos. ¿Qué podía hacer en el cerebro un receptor para un compuesto que solo se encontraba en una planta que crecía en una determinada región del planeta? Si estaba allí (y no solo en el ser humano, sino también en otros animales), tenía que ser por algo. Solo dos años después del descubrimiento del CB1, el grupo del Dr. Mechoulam descubrió una molécula producida por el cuerpo que era capaz de unirse a este receptor [4]. A esta molécula la llamaron anandamida, del sánscrito “ananda”, que significa “felicidad”. Así pues, nuestro cuerpo es capaz de fabricar compuestos que actúan como los cannabinoides, a los que se llama endocannabinoides (el prefijo “endo” significa “desde dentro”).

Poco después se descubrió un segundo receptor en las células del sistema inmunitario, llamado CB2, y otro endocannabinoide, el 2-araquidonoil-glicerol (2-AG). Todas estas moléculas junto a otras responsables de fabricar y eliminar los endocannabinoides constituyen el denominado sistema endocannabinoide o sistema cannabinoide endógeno. Los 30 años que han pasado desde que se descubriera el CB1 han ayudado a entender dónde se encuentra este sistema en nuestro organismo, qué funciones regula, cómo se puede ver afectado en determinadas enfermedades y cómo se puede actuar sobre él, con fármacos o con extractos de cannabis para tratar de mitigar algunas dolencias. Tras descubrirlo en el cerebro y en el sistema inmunitario, se ha encontrado en otras partes como células de la piel, del hueso, del tejido graso, del aparato reproductor y otras. Se ha visto que puede regular distintas funciones como el apetito, el sueño, el dolor, la inflamación, la memoria, y un largo etcétera. Y estas funciones pueden verse afectadas por los cannabinoides de la planta (fitocannabinoides). No solo el THC, sino otros cannabinoides como el cannabiniol (CBD) o el cannabigerol (CBG) pueden actuar sobre este sistema, bien actuando sobre el receptor CB1, sobre el CB2 o sobre ambos. Cada vez son más los grupos que se dedican a la investigación en el campo de los cannabinoides y el conocimiento sobre las acciones que estos compuestos pueden tener en el organismo es cada vez mayor. Es de esperar que, ante la cantidad de evidencia acumulada, se dejen de lado los prejuicios sobre la planta y se aprecie el uso racional que se puede hacer de la misma basado en los datos científicos.

 

Referencias:
1. O’Shaughnessy WB (1843). “On the Preparations of the Indian Hemp, or Gunjah”
Provincial Medical and Surgical Journal. s1-5:363 doi:10.1136/bmj.s1-5.123.363
2. Gaoni Y, Mechoulam R (1964). “Isolation, structure and partial synthesis of an active constituent of hashish”. Journal of the American Chemical Society. 86 (8): 1646–1647. doi:10.1021/ja01062a046.
3. Matsuda LA, Lolait SJ, Brownstein MJ, Young AC, Bonner TI (1990) “Structure of a Cannabinoid Receptor and Functional Expression of the Cloned cDNA” Nature. 346 (6284): 561-564. doi:10.1038/346561a0.
4. Devane WA, Hanus L, Breuer A, Pertwee RG, Stevenson LA, Griffin G, Gibson D, Mandelbaum A, Etinger A, Mechoulam R (1992) “Isolation and structure of a brain constituent that binds to the cannabinoid receptor” Science. 258(5090):1946-9. doi:10.1126/science.1470919.

Imagen por: Photo by CRYSTALWEED cannabis on Unsplash 

Moisés García, Experto en Neuroprotección de Uncanny

Doctor en Bioquímica y Biología Molecular (UCM 2008) con una tesis sobre el potencial neuroprotector de los cannabinoides en la enfermedad de Parkinson. Desde 2004 lleva investigando el efecto de los cannabinoides en distintas enfermedades cerebrales y en la evaluación de nuevos compuestos cannabinoides con potencial neuroprotector. Autor de más de 30 publicaciones en revistas internacionales, ha trabajado en distintas universidades nacionales y extranjeras. Comprometido con el pensamiento crítico y con la divulgación del conocimiento científico.

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