El cannabis, protagonista de la historia

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La historia milenaria del cannabis

El cannabis ha estado vinculado con la civilización humana desde hace milenios. Algunas culturas humanas, cuna de la civilización, como los Egipcios o los Chinos utilizaban esta planta como hierba medicinal para prácticas curativas, tal es el caso de Asia, en donde se cree que se tiene la primera evidencia de uso de esta planta. 

Algunas investigaciones aseguran que la primera demostración de la existencia de cannabis corresponde a unos depósitos de polen encontrados en un aldea de China en el año 4.000 a. C. Otras estudios aseguran que fue en el 500 a. C. ya que se encontraron en ese momento semillas de cannabis quemadas en las tumbas de los chamanes en China y Siberia. Incluso hay quienes afirman que el cannabis tiene un uso más antiguo que se remonta al 10.000 a. C.

Ideograma Chino para la Marihuana

 

Ideograma chino para la marihuana (“ma”) muestra dos plantas, masculinas y femeninas, debajo de un cobertizo de secado. (Dibujo de Cannabis in Medical Practice, M. L. Mathre, ed., McFarland and Company, Inc., 1997, p. 36.)

Un recorrido por la historia del cannabis

Aunque no se tenga una certeza absoluta de las primeras evidencias del uso en la historia del cannabis, sí se sabe que ha formado parte de diversas culturas desde hace siglos. Muchas de ellas lo utilizaban como parte de ceremonias religiosas para propiciar “la comunicación con espíritus”, según se reseñan en algunas bibliografías

 

Sin embargo, el uso espiritual no ha sido el único documentado. Entre el 117 y el 207 d. C., Hua T’o, médico chino, utilizó el cannabis como analgésico. Se dice que Hua T’o utilizaba una mezcla de vino y cannabis para anestesiar a sus pacientes antes de la cirugía. También en el libro “La marihuana como medicina, La ciencia más allá de la controversia” se cita un antiguo texto considerado como la farmacopea más antigua del mundo en la que se recomienda el cannabis “para más de 100 dolencias, incluida la gota, el reumatismo, la malaria y la distracción”.

 

El consumo de cannabis fue popular en la China antigua y se extendió hacia el oeste hasta llegar a la India donde fue utilizado ampliamente tanto para fines espirituales como medicinales. El Atharvaveda, considerado como un texto sagrado del hinduismo, menciona el cannabis como “una de las cinco plantas sagradas”.

 

Para alrededor del año 1000 a. C el uso del cannabis religioso era popular y propició la exploración de los beneficios medicinales en India, lo que condujo a que se permitiera el uso del cannabis como tratamiento para muchas enfermedades como: epilepsia, rabia, ansiedad, reumatismo e incluso afecciones respiratorias como bronquitis y asma. Así lo afirma Mia Touw, investigadora de la Universidad de Harvard, en su libro “The Religious and Medicinal. Uses of Cannabis in China, India and Tibet”

 

El consumo de cannabis continuó y se extendió por África, Europa y, finalmente, América, siendo adoptado por muchas culturas diferentes. Pero no solo desde el punto de vista medicinal o espiritual, ya que el cannabis tiene otro uso potente en la industria al que se le conoce como cáñamo industrial, uno de los cultivos agrícolas más antiguos del mundo.

 

Mapa de la propagación histórica del cannabis

Propagación del cultivo y consumo de cannabis a lo largo del tiempo (Dr. Barney Warf, University of Kansas).

Del tallo del cannabis, específicamente de la variedad Cannabis Sativa, se obtiene una fibra muy fuerte que ha sido utilizada a lo largo de la historia para fabricar cuerdas, velas de barco, redes de pesca, mallas, alfombras, etc. Según se fue trabajando la fibra, los usos fueron aumentando hasta llegar a la fabricación de bioplásticos y materiales de construcción e incluso el cáñamo como fibra logró abrirse camino en el mundo de la moda.

 

Las regulaciones del cannabis

 

Las propiedades “alucinógenas” que se le atribuían al cannabis fueron motivo de muchos debates que empujaron a las regulaciones legales internacionales. En 1961 la Organización de las Naciones Unidas aprobó la Convención Única sobre Estupefacientes, un tratado internacional que reguló  el cultivo y el tráfico de drogas, entre ellas el cannabis, incluyéndola en la lista 1 y 4, por ser sustancias asociadas a un uso ilícito y recreativo. Es la principal “droga” consumida en el mundo” y también la que genera más tráfico ilícito.

Desde la inclusión en la lista 1, el control internacional sobre la planta ha impedido durante muchos años avanzar en investigación y conocer más el potencial terapéutico de los cannabinoides.

 

En 1964 se descubre el THC —uno de los principales cannabinoides presentes en el cannabis y responsable de los efectos psicoactivos— y se regula su producción y consumo. En 1988 se desarrollan en Francia las primeras cepas de cáñamo con bajo contenido de THC.

 

Son estas nuevas cepas las que ayudaron a superar la vieja visión de la marihuana como un mero producto recreativo o psicoactivo, y abrieron una nueva era para el cannabis como una planta versátil y beneficiosa en muchos y variados aspectos. Es a partir de ese momento cuando se empiezan a recuperar viejos usos, como las aplicaciones textiles del cáñamo, y a estudiar y potenciar otros nuevos, como las aplicaciones industriales o constructivas. El renacimiento del cannabis ha tomado velocidad de crucero desde entonces, expandiendo sus usos y aplicaciones potenciales a gran variedad de campos, que van desde la cosmética, al wellness, a su vertiente medicinal y terapéutica, o incluso sus posibilidades gastronómicas, como en el caso de las semillas de cáñamo, gracias su gran aporte nutricional

 

Más importante aún que estos nuevos usos, son los cambios regulatorios que se están produciendo en algunos países, gracias a los cuales se ha podido investigar más su potencial medicinal y terapéutico, cuestión que está dando lugar a resultados de ensayos clínicos y estudios observacionales muy interesantes y prometedores.

 

¿Para el cannabis medicinal se usa otra cepa? ¿qué sucede entonces?¿cómo se regula? 

 

El cannabis tiene, en su estructura química, más de 100 componentes activos llamados cannabinoides. Los más representativos son el Tetrahidrocannabinol (THC), que como ya vimos tiene un efecto psicoactivo; y el Cannabidiol (CBD).

 

Son estos compuestos químicos (THC y CBD) los más abundantes y estudiados para usos medicinales. Pero no son los únicos. Estas investigaciones continúan al día de hoy, sin embargo, existen algunos efectos terapéuticos demostrados que han permitido la fabricación de medicamentos específicos. Tal es el caso de Epidiolex®, una solución oral utilizada en el tratamiento de convulsiones relacionadas con el síndrome de Lennox-Gastaut y el síndrome de Dravet. O Sativex®, de GW Pharma, también aprobado para un uso específico en determinadas patologías. 

 

Sin embargo, las propiedades del CBD son mucho más amplias. Hay múltiples estudios en los que el CBD resulta eficaz para tratar patologías como la ansiedad, la diabetes, la artritis reumatoide, así como también en enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer o la esclerosis múltiple, entre otras. 

 

Y el THC no se queda atrás. Ciertamente ha sido el componente que más controles legales ha tenido, debido a su efectos psicoactivas. Sin embargo, también se le atribuyen algunas propiedades analgésicas y antiinflamatorias. Se le relaciona incluso con la posibilidad de ayudar en los trastornos del sueño, estrés postraumático, desórdenes alimenticios, etc. Y administrado conjuntamente con el CBD, contrarresta los efectos psicoactivos.

 

Todas estas investigaciones que llevan realizándose desde hace más de cincuenta años, son las que han permitido que se produjeran los primeros y verdaderos avances en lo que a regulación del cannabis se refiere. 

 

La culminación de todos estos avances en la historia reciente tiene su reflejo principal en la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para retirar el cannabis de la lista IV de la Convención sobre Estupefacientes del Consejo Económico y Social de la ONU, alegando sus potenciales beneficios para la salud y su ausencia de  efectos psicoactivos o de adicción, siendo además un activo de gran margen de tolerancia y seguridad.

 

Además de los usos mencionados anteriormente, el cannabis también se utiliza en la cosmética natural. Cada país tiene regulaciones específicas en torno a estos usos cosméticos, regulando además, en paralelo, el origen del cannabis como ingrediente. Esta situación legislativa es muy dinámica y las jurisdicciones pueden cambiar en cualquier momento. En cualquier caso, parece que hay una tendencia favorable hacia despenalizar el CBD como no narcótico, y así normalizar su comercialización internacional.

 

En ese sentido, seguirán teniendo vital importancia las investigaciones ya que con la información que se obtenga de ellas se podrá continuar, o no, aprovechando las propiedades del cannabis. En Uncanny nuestra prioridad es buscar y difundir información contrastada, por ello, si necesitas ampliar tus conocimientos sobre éste y otros artículos, puedes hacerlo en nuestro blog. 

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