Evita el desperdicio de alimentos con un consumo consciente

Si hay un problema transversal en los países es la pérdida y el desperdicio de alimentos. Cada año se desperdician al menos 670 millones de toneladas de alimentos en las naciones industrializadas, mientras que los países en desarrollo desaprovechan 630 millones, según datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (ONU / FAO). 

Es decir, en el mundo se desperdician más de 1.300 millones de toneladas de alimentos al año. Alimentos que, de no convertirse en desperdicios, fácilmente podrían servir para alimentar, varias veces, a todas las personas con problemas de desnutrición en el mundo. 

Una cifra que debe alertarnos porque, además, según datos de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), 89 millones de toneladas de comida en buen estado se despilfarran cada año en la propia Unión Europea. 

Estas pérdidas se producen en todos los eslabones que forman parte de la cadena de la industria alimentaria, es decir, en la producción, en el almacenamiento, en el transporte y en la venta minorista de alimentos. Pero, como sabemos, el proceso no finaliza allí. Como consumidores tenemos una cuota importante de responsabilidad que se traduce en malas prácticas y en malos hábitos a la hora de comprar más de lo que necesitamos y, en consecuencia, desechar lo que no consumimos. De hecho, la AECOSAN asegura que casi la mitad (el 42%) de los desperdicios generados en España provienen de los hogares. 

Ahora bien, el desperdicio de alimentos es -y debe ser- una preocupación social y humanitaria que nos concierne a todos por igual, pero el problema es también ambiental. Cuando desperdiciamos alimentos estamos malgastando la energía y el agua que se utilizan para cultivarlos, cosecharlos, transportarlos, empaquetarlos y distribuirlos. 

Este problema contribuye a la emisión de 4.4 gigatoneladas de dióxido de carbono cada año, según datos que aporta el ecologista Paul Hawken en su libro Drawdown: el plan más completo jamás propuesto para revertir el calentamiento global. 

Pero además, cuando tiramos a la basura los alimentos y éstos se pudren, generan metano, un gas de efecto invernadero (GEI) que es aún más potente que el dióxido de carbono. El desperdicio de alimentos es responsable del 8% de todas las emisiones de GEI, según la FAO. 

Por su parte, el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) indica que los GEI ocasionados por este problema equivalen a todas las emisiones provenientes del transporte por carretera, lo que convierte al desperdicio de alimentos, si fuese un país, en el tercero más contaminante del mundo, según también confirma la FAO. 

En Uncanny no queremos sonar fatalistas; por el contrario, utilizamos estos números para evidenciar una situación que puede ser modificada si cambiamos algunos hábitos de consumo. En el libro que citamos anteriormente, el autor hace algunas estimaciones en las que asegura que si reducimos a la mitad el desperdicio de alimentos del planeta para 2050, evitaremos la emisión de 26.2 gigatoneladas de dióxido de carbono. Drawdown también señala que aplicar algunos cambios evitaría que nuestro planeta Tierra reciba una emisión adicional de 44.4 gigatoneladas de carbono. 

Sabemos que es también nuestra responsabilidad, así que manos a la obra. A continuación te presentamos algunas estrategias eficaces que te ayudarán a reducir tu propio desperdicio de alimentos, colaborando con el planeta y también con tu bolsillo. 

 

La lista de la compra.

No es una canción para cantar, es una actividad que debemos planificar. Crea un menú para toda la semana tomando en cuenta aquellos alimentos que están próximos a caducar. En función de este menú podrás hacer una lista detallada de los artículos que te hacen falta para preparar las comidas y de esta manera adquirir lo que de verdad necesitas, sin dejarte llevar por el impulso de lo que veas en el supermercado. 

 

Almacena los alimentos de forma correcta. 

Para tener un correcto almacenamiento de los alimentos es importante seguir el Sistema FIFO: “Lo primero que entra es lo primero que sale“ o “First in, first out“. Esto quiere decir que si llegas del súper con algún alimento no perecedero debes almacenarlo en la parte de atrás de la despensa y colocar delante los primeros alimentos que entraron en ella. 

Un tipo de alimentos con el que debes tener mucho cuidado es con las frutas, las verduras, las raíces y los tubérculos ya que, según datos de la FAO, casi la mitad de ellos, el 45% para ser más específicos, terminan en la basura, especialmente en épocas de verano. Por ello, aunque algunos se pueden dejar sobre la encimera, lo recomendable es guardarlos en el frigorífico en aquellos meses de calor para evitar su descomposición. 

 

Aprovecha todo.

Las hojas de la zanahoria, la cáscara de la calabaza y las semillas de melón son solo algunos de los tantos alimentos que solemos desperdiciar. No pasa lo mismo con las semillas de manzana o la cáscara de la patata, que pueden contener sustancias que son tóxicas para los humanos, pero incluso estas partes no comestibles no necesitan terminar en la basura: pueden convertirse en fertilizantes. 

También es cierto que no todas las verduras y frutas podemos consumirlas al momento, en este caso la recomendación para aprovecharlas es congelarlas. 

 

Reutiliza la comida. 

Suena un poco raro, pero no lo es. Se trata simplemente de no desechar las pequeñas raciones que nos quedaron de alguna la comida y utilizarlas en otros platos. Agrega otros ingredientes y prepara un nuevo plato como tortillas, caldos o pasteles. Con los restos de carne, por ejemplo, puedes hacer salsas para tu pasta y con las verduras puedes preparar sopas o cremas. 

Lo mismo si comes fuera de casa y dejas algo en el plato, pide que te lo pongan para llevar, de esta forma evitas que el restaurante deseche comida y, de paso, tendrás algo delicioso para comer al día siguiente.

 

Más ideas

Iniciativas como el movimiento europeo Too Good To Go ayudan a la hora de inspirar a las personas para tomar medidas contra el desperdicio de alimentos. En su página web ofrecen recomendaciones sobre cómo utilizar todas las partes de los alimentos, así como aprovechar aquellos que están perdiendo su atractivo visual para emplearlos en recetas nutritivas. 

Por su parte, el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente elaboró la Guía Práctica para el consumidor: cómo reducir el desperdicio alimentario en la que presenta algunas ideas para prevenir el desperdicio de alimentos y propiciar un consumo más sostenible. 

Desde Uncanny estamos comprometidos con la preservación del planeta, por ello, brindamos información veraz sobre problemas que nos atañen como sociedad, al tiempo que presentamos acciones reales e individuales que puedan convertirse en soluciones con un impacto global.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.