El ‘fast fashion’ sostenible nos viste con cuero de piña y seda de naranja

La industria de la moda es la segunda más contaminante del planeta. Las marcas saben que para no quemar los recursos tienen que invertir en ‘fast fashion’ sostenible. Materias primas recicladas, procesos de fabricación limpios iniciativas solidarias son acciones verdes que ya implementan con fuerza Inditex, Mango y H&M.

fast fashion sostenible

Según la ONU, el ‘retail’ produce más gases invernadero que todos los vuelos y transportes marítimos internacionales juntos. Añade que compramos un 60% más de ropa que en 2010 y una prenda se pone solo diez veces antes de ser tirada. 

Frente a un consumismo caníbal, el comprador evoluciona. Los ‘unboxings’ y las colaboraciones de los influencers’ se cuestionan. En varios países crece el movimiento “No buy year” y un 66% de los millennials mundiales pagaría más por piezas éticas.

Suecia, con gran conciencia medioambiental, ha popularizado el köpskam’: la vergüenza de comprar. H&M, una de sus empresas estandarte, ha recogido el guante de este fenómeno y sus colecciones Conscious están a la vanguardia del ‘fast fashion’ sostenible.

Dentro de sus materiales biodegradables destaca el tejido Piñatex, una alternativa al cuero hecha con celulosa de hojas de piña. También la espuma de algas Bloom, con la que fabrican sandalias. Orange Fiber es una pseudoseda que obtienen de pieles de cítricos.

Inditex promete que en 2025 el 100% de sus tejidos serán reciclados o de origen sostenible. La línea eco más potente de Zara es Join Life. Su algodón no emplea pesticidas ni semillas alteradas genéticamente. Trabajan con Tencel Lyocell, una fibra popular de la celulosa de la madera. Tintan en frío o con ozono para ahorrar agua y reducen químicos.

‘Mango Committed’ engloba prendas ecológicas pero también impulsa ropa atemporal con tonos neutros para que no aburran. Sus bricas “de cercanía” están en Portugal, Turquía y Marruecos. Al igual que H&M y Zara, recogen en tienda prendas usadas. Los contenedores gestionados por la empresa I:CO se revenden o se usan en otros sectores, como en la tapicería de coches.

 

Grandes y pequeñas por un ‘fast fashion’ sostenible

Springfield planta un árbol por cada vaquero vendido compartido bajo el hashtag #BosqueSpringfield. Las marcas denim se preocupan por sanear sus procesos. Fabricar cada ‘jean’ consume 7.500 litros de agua, lo que bebe una persona en 7 años.

Levi’s innova incluyendo un 30% de cáñamo en sus vaqueros. Espera aumentar la proporción al 100% en 2025. El cáñamo necesita menos agua que el algodón y es biodegradable. Wrangler y G-Star RAW fertilizan el campo con el agua sin químicos que emplean. Replay ahorra gracias al lavado a piedra y al raspado artesanal y Pepe Jeans desgasta con láser.

Las instalaciones de Victoria en La Rioja tienen un balance positivo: generan la energía que gastan. Las suelas de sus icónicas zapatillas son de soja. En el mundo ‘sneaker’ eco, Nike revolucionó con las Nike Air Zoom Type ‘Hemp’. El cáñamo es el material protagonista. Su estética cruda y salvaje lo presenta en la silueta y no deja indiferente.

Ecoalf es un hito del compromiso verde. Su proyecto ‘Upcycling the Oceans’ retiró 500 toneladas de basura del fondo del mar con la ayuda de 3.000 pescadores. Camper y Desigual tienen colaboraciones cápsula con ellos.

Los accesorios encuentran su espacio en el ‘fast fashion’ sostenible e implementan la impresión 3D para minimizar excedentes, como hizo Lacoste. En su colección ecológica “Beach Pack” han reciclado el plástico de cinco botellas para crear unas gafas de sol con cristales biodegradables.

La economía circular llega a la moda ‘mainstream’ para quedarse. La sostenibilidad se ha convertido en necesidad y en el único futuro posible.

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