¿Cómo puede ayudarte el CBD en tu práctica de yoga?

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Antes de meternos en materia, y ya que estamos hablando de un tema que nos encanta, como es el yoga, hemos preparado una pequeña guía sobre la historia del yoga, para que podáis consultarla, solventar a vuestras dudas y, quizá, darle una vuelta a cómo pensáis sobre el yoga. Porque, sí, el yoga no es lo que hoy practicamos la mayoría en occidente. No es el yoga original, es otro tipo de yoga, pero un yoga que ha perdido el foco y el objetivo del yoga original.

En Uncanny no nos conformamos con hablar de CBD o de productos, lo que nosotros buscamos es el bienestar de las personas y, a través de este, el bienestar de todo el mundo, y nos gusta hacerlo con propiedad. Por eso os hemos preparado esta guía, para contaros, básicamente, de dónde viene el yoga y cómo podemos hacer para acercarnos mucho más a su esencia original, sacando así el máximo beneficio de nuestra práctica yóguica. 

Aquí esta miniguía, que te recomendamos que leas, sobre todo si eres practicante, porque, quizá no lo sepas, pero el yoga no es lo que tú, probablemente, piensas 😉

Los orígenes del yoga

Aunque haya cierta discusión al respecto, parece que el origen del yoga se remonta a los Vedas, los textos más sagrados de las religiones dármicas: hinduismo, budismo y yainismo. En pocas palabras, los Vedas son los textos sobre los cuáles se basa la que hoy conocemos como religión Hindú. Fueron escritos entre el segundo y primer milenio antes de Cristo, aunque dependiendo de qué parte estemos hablando, algunos de sus textos pueden ser algo más recientes.

Según algunos estudiosos del tema, ya en estos textos, en concreto en algunos de los conocidos como Upanishads, como parte de uno de los escritos más importantes del hinduismo, el Bhagavad-gītā, se pueden encontrar las primeras menciones al término en sí mismo y a la práctica de este.

Pero es más tarde en la historia, en lo que se conoce como movimiento Sramana, donde, individuos que vivían y preconizaban el ascetismo, empiezan a dar un enfoque intimista de la religión, centrándose más en el crecimiento interior de la persona y abandonando la vertiente más ritualista de los Vedas. Algunas de las cuestiones que más asociamos con estas religiones dármicas surgen en esta periodo, como el concepto de Karma, de la reencarnación, así como la liberación del ser humano de esta rueda infinita de reencarnaciones o Samsara, alcanzando lo que se conocía como Moksha. Es posible que tenga también sus orígenes en esta época, dentro de esta nueva corriente que daría lugar a las religiones que conocemos hoy.

Dentro del hinduismo, además, el yoga es reconocido como una de las prácticas o vías ortodoxas sobre las que debe basarse la actuación del hombre en su búsqueda del acercamiento a la divinidad y liberación del ser, tanto en lo humano como en su relación con lo divino. Más que una mera práctica meditativa se trata de una guía para la vida y la liberación del ser, en busca de la iluminación.

No es hasta el siglo XV y, sobre todo, el siglo XX, que el yoga empieza a tomar la forma con que lo conocemos hoy en día, algo que explicaremos en un momento.

El Yoga Sutra y el Raja Yoga

Escrito o compendiado en el siglo III después de Cristo por el sabio Patañyali, el Yoga Sutra es considerado el texto fundacional para la práctica de las disciplinas o doctrinas yóguicas, sobre todo de aquellas dentro de la escuela de ashta-anga yoga o el llamado Raja Yoga.

Es un texto corto, pero que ha tenido una influencia capital en la práctica del yoga. En el se establecen los ocho principios o preceptos fundamentales en la práctica del yoga. Preceptos que, por otro lado, no difieren demasiado del resto de vías dentro del hinduismo, o de sus religiones hermanas: yainismo y budismo.

Este texto bebe de todas las fuentes anteriores, que ya hemos mencionado, sobre todo de los Upanishads, comentarios filosóficos posteriores a los Vedas, que buscan la interpretación y explicación de estos, persiguiendo su aplicación a la realidad humana. Fueron escritos con posterioridad a los primeros y conforman la última parte de cada uno de los cuatros Vedas. Es en estos donde Patañyali se inspiró para la codificación de su Yoga Sutra.

Esto no quiere decir que antes del Yoga Sutra no existieran estas prácticas yóguicas, sobre todo asociadas al movimiento Sramana, pero hasta ese momento, posiblemente, fueran, como en casi todo lo referente a la cultura de entonces, una forma de meditación transmitida más de forma oral, que comenzaron a estructurarse a partir de este texto cuasi fundacional y creador de la primera “escuela” yóguica.

En cualquier caso, la práctica original del yoga, tanto antes como después del Yoga Sutra, tenía muy poco que ver con la imagen que tenemos hoy de esta práctica. El yoga en sí mismo no era más que una guía para la vida, de entre todas las existentes en estas culturas con orígenes comunes, no necesariamente centrada en la práctica de la meditación o un ejercicio físico basado en unas posturas concretas. Esto era parte de su doctrina, pero lejos de los conceptos y la excesiva estructura actual.

El yoga como meditación

Si bien es cierto que ya desde antiguo se conocen referencias a monjes o brahmanes meditando en posturas determinadas, como la conocida postura sedente tan asociada al Buda o al Majavira de los yainistas, u otras posturas asociadas a la naturaleza, como asemejar o replicar la quietud de los árboles, parece que no eran más que formas de expresar, precisamente, esa necesidad de quietud meditativa, parte fundamental de acercamiento a la divinidad y disolución del yo.

Esta necesidad de meditación está muy asociada a estas tres culturas que hemos mencionado anteriormente (hinduismo, yainismo y budismo), por el objetivo común que persiguen de la iluminación o liberación de la mente o espíritu del hombre, generalmente orientada a escapar del citado Samsara.

Sin embargo, como decíamos al principio, el yoga en su origen no es simplemente una forma de meditación, es una forma de vivir en la búsqueda de la iluminación, esto incluye, por supuesto, las prácticas meditativas constantes, pero se basa en uso principios que el ser humano debe cumplir en cada momento de su vida. La meditación yóguica no es más un componente más de este ideal de vida.

Así, la práctica meditativa del Yoga Sutra estaría mucho más centrada en la meditación en sí, que en ese esfuerzo físico o en esas posturas concretas que hoy vemos y practicamos. Eso es algo que surge muchos siglos después, y cristaliza en su forma actual.

El yoga en occidente o yoga fitness

No es hasta los siglos XIV o XV, y en el siglo XX sobre todo, que el yoga comienza a parecerse a lo que es hoy. Es, precisamente, a través del Hatha Yoga, surgido en esos siglos XIV o XV, que la práctica del yoga, además, se extiende más allá de las fronteras de la India, comenzando a llegar a occidente por distintas vías.

En el siglo XX, sin embargo, es cuando se da la explosión del yoga en el mundo, en gran medida por los distintos textos escritos por diferentes yoguis surgidos desde principios de este siglo, que darían lugar en muchas casos a nuevas escuelas de yoga. Podemos decir que es a partir de aquí que el yoga comienza a centrarse más en los aspectos físicos del mismo, sistematizando su práctica y adaptándola, en muchos casos, a los gustos y maneras de occidente, dejando cada vez más de lado la vertiente vital y meditativa de la práctica del yoga original.

Hoy, al menos en nuestro occidente, el yoga ha perdido su enfoque más intimista, su objetivo primordial, que abarca más allá de la iluminación a través de la meditación, y que habla de una práctica que abarque toda a nuestra vida y nuestros actos. Convirtiéndose en algo que, en muchos casos, persigue un objetivo casi contrario a la propia práctica del yoga.

En las distintas variantes del yoga surgidas en tiempos modernos se ha perdido u obviado el sentido del yoga como forma de vida, como una guía total para la mejor de la persona, la disolución del yo y la búsqueda de esa iluminación, que además de meditación, necesita de una vida equilibrada y en comunión con los principios mencionados en el Yoga Sutra, entre otros escritos.

En palabras del gran sabio moderno de origen indio, Jiddu Krishnamurti:

“El verdadero yoga, ese que se llama Raja Yoga, el Rey de los Yogas, es el que nos lleva a una vida de moral elevada. No de una  moralidad según las circunstancias o según lo que nos dicte la cultura del momento, pero una verdadera actividad ética en nuestra vida: no dañar, no beber, no tomar drogas, con la cantidad necesaria de comida y sueño, pensamiento claro y actuación moral, haciendo lo que es correcto. Originalmente, nunca se mencionó el ejercicio físico como indispensable para el yoga, por lo que he podido averiguar después de hablar con numerosos eruditos en el tema. En todo caso, hablan de ejercicio normal: andar, nadar, pero todo el énfasis estaba en una vida moral elevada, una mente siempre activa.”

El yoga en la India de hoy

Aunque nunca podamos generalizar a todos los rincones del país, ni a sus más de 1.200 millones de personas, en la India, cuna del yoga, al práctica de este difiere mucho de lo que sabemos y pretendemos de él en occidente. Tiene mucho que ver, sin embargo, con ese yoga más esencial del que ya hemos hablado.

Para un yogui indio, alguien que ha practicado el yoga desde la infancia, la práctica de este no se diferencia de la práctica de cualquier otra religión, y su objetivo es el de llevar una vida recta y ética, para conectar con la divinidad. Lo que diferencia a estos yoguis es que para ellos el templo es su cuerpo, y su forma de orar se basa en las posturas (asana), la respiración (pranayama) y la meditación. Más que adorar a un dios como tal, buscan al ser individual que reside dentro del cuerpo, buscando conectar con esa parte de la esencia divina que vive dentro de cada mujer y cada hombre.

El yoga no es, por tanto, un ejercicio físico, ni se trata solo de una forma de meditación, es algo mucho más amplio, que se engloba dentro de las creencias religiosas de un grupo o grupos de personas.

Recuperar la esencia del yoga

Con esto de “recuperar”, nos referimos a occidente, porque en la India nadie tiene que ir a decirles cómo cumplir con sus creencias y ritos. Por eso, desde Uncanny, queremos hacer un llamamiento por la recuperación de las vías más tradicionales del yoga. Esas que hablan de llevar una vida mejor, para el bien de la persona y del mundo que la rodea, por encima del esfuerzo y la mejora física.

No es que hacer deporte esté mal, todo deporte en su justa medida es beneficioso para la salud, y si se combina con una práctica meditativa, mejor que mejor, pero el yoga es mucho más que una forma de mantener el cuerpo “a tono”. Es más, el yoga en sí mismo persigue, entre otras cosas, la disolución del yo, y querer forjar un cuerpo y mente perfectos para lucirlos en redes sociales está muy alejado de esa disolución del ego, es más, es justo lo contrario.

No pretendemos decir que se deje de hacer yoga, pero sí que cambiemos un poco los motivos por lo que lo hacemos, siendo más conscientes del objetivo que se persigue con ello. Y lo que es más importante, que, si tanto nos gusta el yoga, profundicemos en sus principios verdaderos y extendamos estos a cada acción en nuestra vida, no solo en la hora en que lo practicamos. El yoga debe practicarse en cada momento del día, estemos o no meditando o haciendo deporte.

Reforzar también la idea de la meditación. Expertos de todo tipo y calado, religiosos, científicos, psicológicos y hasta sociólogos, defienden los múltiples beneficios de la práctica meditativa. Unos pocos minutos de meditación al día pueden hacer milagros en nuestra persona, por dentro y por fuera. Combinar esta con las posturas y ejercicios asociados al yoga hoy en día, es cosa nuestra, pero meditar es algo que, si hiciéramos todos más a menudo, no solo nos sentiríamos mejor sino que este sería también un mundo mucho mejor.

Si quieres iniciarte en la meditación, o quieres profundizar en su práctica, te dejamos dos libros que te pueden ayudar:

El Arte de la Quietud, de Pico Iyer. Una visión filosófica occidental a la cuestión de la meditación y su efecto positivo en nosotros.

El Cerebro de Buda, de Rick Hanson y Richard Mendius. Un viaje psicológico y científico al mundo de la meditación, a través de una práctica guiada por los autores. Más que un libro, un viaje, una experiencia hacia la meditación.

¿Cómo puede ayudarte el CBD en la práctica del yoga o la meditación?

No son pocas la sustancias que se han utilizado a lo largo de la historia, en todas las culturas, para profundizar o ayudar a la práctica meditativa. Desde compuestos psicotrópicos que alteran la consciencia, a plantas aromáticas de todo tipo o incluso ciertas comidas y bebidas. Estas ayudas para la desconexión o conexión de nuestro cerebro han estado siempre ahí, y no en pocos casos forman parte indivisible de la práctica en sí.

El CBD es un complemento perfecto para tu vida diaria, pero también para toda práctica de yoga y meditativa. ¿Por qué? Vamos a diferenciar sus efectos en dos áreas fundamentales: efectos sobre tu cuerpo, efectos sobre tu mente.

yoga y CBD

Efectos sobre tu cuerpo

Al tratarse de un potente analgésico y antiinflamatorio, el CBD puede ayudarte tanto a calmar y relajar tus músculos y articulaciones, como a aliviar esos dolores que pueden aparecer en ocasiones, como parte de un esfuerzo a veces excesivo, o por afecciones crónica de algún tipo, como tendinitis o contracturas.

Además, el CBD es también un complemente para mejorar tu recuperación y preparar tu cuerpo entre sesión y sesión, ayudando en la relajación de tus músculos y articulaciones, cuestión fundamental para una recuperación efectiva. Un cuerpo relajado y sin dolor es sinónimo de una mente tranquila y despejada.

Efectos sobre tu mente

El CBD tiene un potente efecto ansiolítico, además de colaborar en el equilibrio de procesos vinculados a la regulación del sueño, del estado de ánimo, del apetito, el sistema inmunitario o la gestión del dolor.

En esa vertiente meditativa del yoga de la que hablábamos hacía un momento, la capacidad del CBD para relajar tu mente y mantener a raya las tensiones del día a día es fundamental para ponerte en predisposición de una meditación profunda y efectiva.

Más aún, si seguimos esa vertiente original del yoga, en la que hablamos de llevar una vida mejor y moralmente más elevada, el CBD es tu aliado perfecto. Tu aliado en un círculo de positividad que te hará sentirte mejor contigo mismo y, por tanto, con el mundo que te rodea. Un círculo virtuoso que el CBD crea gracias a que puede ayudarte a dormir mejor, liberándote de tensiones innecesarias, lo que redundará en un mejor estado de ánimo, lo que a su vez te permitirá enfrentarte al día con mayor energía y dedicación, lo que hará, finalmente, que te sientas mejor contigo mismo, siendo mucho más consciente de todo lo que ocurre en tu vida, listo para disfrutar de ello y vivir el presente como se merece.

Comenzar a estar bien con el mundo y todos los que lo habitamos pasa irremediablemente por sentirse bien con uno mismo. El CBD puede ayudarte a que esto ocurra, combinando a la perfección con la práctica del yoga y de la meditación.

Conclusión

La conclusión de este artículo va a ir por tres vías, tres consejos interconectados, formando uno de esos círculos virtuosos que pueden ayudarnos a mejorar nuestra vida y la de los demás.

Practicar yoga es siempre positivo, pero deberíamos empezar a profundizar en nuestra concepción del yoga para llevarlo a un plano que no solo ahonde en la práctica meditativa sino que se extienda a cada uno de los actos de nuestra vida.

El cuerpo es importante, pero la mente lo es más, por eso debemos cuidar más de lo que llevamos dentro que de lo que mostramos fuera. Todo lo que ocurre en nuestra mente tiene un reflejo potente en el resto de nuestro organismo, cuidar esta es cuidar de nosotros, de nuestro presente y nuestro futuro.

La meditación debería ser parte fundamental de nuestra vida, es la mejor manera de empezar a cuidar de nuestra mente y nuestros pensamientos.

Utilizar CBD puede ayudarnos a cumplir con estos consejos, mejorando nuestra experiencia yóguica, ayudándonos a instaurar una meditación efectiva en nuestra vidas y haciéndonos crecer como personas; personas para nosotros, sastisfechas y felices; y personas para los demás, tranquilas, colaboradoras y positivas.

Si tienes dudas sobre cómo empezar con el CBD, no dudes en consultarnos o consultar algunas de nuestras páginas con información sobre el tema. Estaremos encantados de ayudarte en cualquier momento.

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