Comer menos carne ¿moda o responsabilidad?

La gente deja de comer carne o disminuye el consumo de la misma por dos razones principales: compasión por los animales y preocupación por el planeta. La compañía Meat Free Mondays, creada por el ex Beatle Paul McCartney y su mujer Stella McCartney, en la que se busca crear conciencia sobre el impacto ambiental perjudicial que tienen la agricultura animal y la pesca industrial. El objetivo de esta campaña consiste en motivar a las personas para que ayuden a frenar el cambio climático, conservar los recursos naturales y mejorar su salud al tener -al menos- un día de comida a base de vegetales cada semana.

Y es que no se trata de un tema banal; muchos estudios respaldan propuestas como la de los McCartney al afirmar que la producción de carne fomenta el efecto invernadero y este es el principal responsable del cambio climático en nuestro planeta. 

¿moda o responsabilidad?

¿Qué es el efecto invernadero?

“Se denomina efecto invernadero al fenómeno por el cual determinados gases, que son componentes de la atmósfera planetaria, retienen parte de la energía que el suelo emite por haber sido calentado por la radiación solar. (…) El efecto invernadero se está viendo acentuado en la Tierra por la emisión de ciertos gases, como el dióxido de carbono y el metano, debido a la actividad humana”, así lo especifica el Centro Internacional para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIFEN). 

Dicho en otras palabras, este fenómeno impide que la energía solar que recibe constantemente la Tierra vuelva inmediatamente al espacio; esa energía solar se queda “estancada”, produciendo en todo el planeta un efecto similar al observado en un invernadero.

Los científicos mundiales en el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) de la ONU coinciden en que necesitamos reducir la cantidad de gases de efecto invernadero en la atmósfera en un 80% para el año 2050 para evitar un cambio climático catastrófico.

 

¿Pero cuál es la raíz del problema?

Según la FAO, el sector ganadero es “uno de los principales contribuyentes a los problemas ambientales más graves, en todas las escalas, desde la local hasta la global”. La organización estima que la producción ganadera es responsable del 14,5% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

El proceso digestivo del ganado vacuno, el búfalo, las cabras y las ovejas, así como el manejo de sus desechos, producen gas metano que es 21 veces más dañino para la atmósfera que el dióxido de carbono (CO2) y que contribuye al efecto invernadero. Una tonelada de metano es equivalente a 21 toneladas de CO2. 

En 2015 el sector ganadero de España “fue responsable de la emisión de más de 86 millones de toneladas de CO2, casi el doble de lo que dice el Instituto Nacional de Estadística (INE) del consumo de 48.000 millones de metros cúbicos de agua”, según datos que aporta la organización ecologista internacional Greenpeace

Si observamos el problema desde una óptica más compasiva debemos tener en cuenta que miles de millones de animales son criados en granjas industriales, en jaulas, cobertizos y corrales, hacinados y abarrotados, sin espacio para estirar las extremidades o las alas y sin acceso a la luz del día o al aire fresco. Estos animales enferman, se lesionan y mueren debido a las condiciones en las que se encuentran. Además, muchos de ellos están sujetos a mutilaciones como cortes de pico, extracción de dientes, corte de colas y otras prácticas que buscan evitar que se autolesionen o se hieran mutuamente por frustración. 

 

Comer menos carne es un acto de responsabilidad

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Oxford en Inglaterra indica que si cada persona en todo el planeta consumiera un máximo de 300 gramos de carne roja por semana, se lograría una disminución de las emisiones de gases de efecto invernadero del 29% para 2050. 

Ese mismo estudio considera que dar prioridad al consumo de pescado sobre otros tipos de carne podría reducir las emisiones de CO2 en un 29% y si toda la población mundial adoptara una dieta ovo-lacto vegetariana, es decir, una dieta que incluye huevos, leche y productos lácteos, pero sin consumo de carne, la reducción de emisiones alcanzaría el 60% también para 2050. Esa reducción sería aún mayor (69%) si todas las personas siguieran una dieta vegana, es decir, sin consumir alimentos ni productos de origen animal. 

En el caso de España, si cada persona volviera “a los patrones de la dieta mediterránea de antaño, las emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la producción de alimentos bajarían un 72%; el uso de tierras agrícolas se reduciría un 58%; el consumo de energía disminuiría un 52% y el de agua un 33%”, según las estimaciones también de Greenpeace

Evidentemente se trata de escenarios hipotéticos, pero no dejan de ser una muestra de cómo las elecciones de cada persona en la mesa pueden tener un impacto global y ese, como lo hemos recalcado con anterioridad, es el mantra de Uncanny: fomentar pequeños cambios individuales que puedan convertirse en grandes cambios para la humanidad.

 

Además, un beneficio para nuestra salud

La campaña de Meet free monday hablaba de compasión por los animales y preocupación por el planeta, pero hay que añadir un tercer elemento y es que consumir solo 300 gramos de carne roja por semana es la cantidad recomendada por la World Cancer Research Fund International, una organización líder en la prevención del cáncer que reúne a expertos de todo el mundo. 

Por su parte, el Fondo Mundial de Investigación del Cáncer recomienda elegir principalmente alimentos vegetales y que “limitemos la carne roja y evitemos la carne procesada”. Un estudio publicado también por la Universidad de Oxford en 2010 descubrió que “comer carne no más de tres veces por semana podría prevenir 31.000 muertes por enfermedades del corazón, 9.000 muertes por cáncer y 5.000 muertes por accidente cerebrovascular”. 

En definitiva, la huella de gases con efecto invernadero que deja la industria de la ganadería y los daños que provoca el consumo en exceso de carne en nuestra salud, deberían ser un llamado de atención para que cambiemos nuestros hábitos de consumo alimenticio. Organizaciones como Greenpeace exigen “prohibir los nuevos proyectos de ganadería industrial y la ampliación de los existentes”, así como propiciar una dieta en la que “predominen los alimentos de origen vegetal, ecológicos, locales y de temporada”.

Desde Uncanny os exhortamos a comer más verduras y menos carne y así, con un consumo responsable de alimentos, podremos mejorar nuestra salud y la de todo el planeta.

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