Cannabis: una planta con infinitas posibilidades

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Antes de que el Cannabis fuera declarado estupefaciente y se aprobara una legislación ultra restrictiva sobre su cultivo y consumo era utilizado en países de todo el mundo por su gran versatilidad. Porque sí, el Cannabis es el “cerdo de las plantas”, puesto que de ella se puede aprovechar todo, del tallo a la flor y las hojas.

Aunque es una conversión que podría llevarnos horas, sino días, vos a intentar enumerar brevemente los muchos productos que podemos obtener de esta Super Natural Plant.

Principales usos del cannabis

Usos del cannabis en medicina.

Puede que los usos médicos y terapéuticos sean los más conocidos por el gran público, y probablemente sea cuestión de son sobre los que más se está investigando hoy en día. Todas las semanas podemos ver nuevas publicaciones científicas sobre estudios y ensayos clínicos que abordan los muchos beneficios medicinales de esta planta. Tanto cannabinoides como el ∆9-THC (comúnmente conocida simplemente como THC, responsable de los efectos psicotrópicos de la planta), como al CBD, a los productos balanceados de estos dos cannabinoides y otros menos conocidos pero igual de eficaces, como CBG o el THCv, poseen excelentes propiedades terapéuticas, dependiendo de su dosis y ratio de concentración entre ellos, que van desde la epilepsia infantil, el glaucoma, las enfermedades inflamatorias crónicas o distintos tipos de cánceres, por mencionar las más relevantes. Los cannabinoides, recordemos, sólo se encuentran en la flor femenina de la planta.

Usos del cannabis en salud y bienestar.

Además de sus propiedades terapéuticas, el CBD es un potente relajante, y está siendo muy utilizado en casos de ansiedad, insomnio, etc. Pero la planta no es solo sus cannabinoides, los terpenos, flavonoides y otros compuestos antioxidantes se encuentran a lo largo de toda la planta, desde las raíces, tallos, hojas y por supuesto las flores. Estos metabolitos secundarios, como es el caso de los terpenos, han sido utilizados históricamente en suplementos alimenticios y cremas antienvejecimiento dado su enorme poder antioxidante.

Es esta combinación de propiedades la que hacen del cannabis, con el CBD como punta de lanza, pero reforzado por toda la batería de componentes que lo acompañan, hacen que sus aplicaciones en el mundo del bienestar y la belleza no dejen de crecer, en forma de nuevas aplicaciones y productos.

Usos del cannabis en alimentación.

Las semillas del cáñamo han sido utilizadas como grano en alimentación humana y animal desde hace generaciones, su elevado contenido en los llamados ácidos grasos ‘buenos’ (omega 3 y omega 6) las convierten en un superalimento. Aquí me gustaría hacer hincapié en la importancia de las plantas masculinas, tan sumamente infravaloradas, ya que son el suministro de polen y variabilidad genética de las semillas. Sin plantas masculinas y, por tanto, polen, no habría semillas y se haría además muy difícil generar nuevas variedades de interés.

Usos del cannabis en la industria textil.

Los tallos y raíces de la planta ya se utilizaban en China para la producción de tejidos antes de que se instaurase el consumo de algodón; especie esta última que consume muchos más recursos, obteniéndose productividades más bajas que el cáñamo.

Otros usos del cannabis:

Uso del cannabis como combustible.

El cáñamo puede ser utilizado para producir biodiesel o ser consumido como biomasa.

Uso del cannabis en la recuperación de suelos.

Las raíces de esta planta tienen un importante papel en la biorremediación de suelos. Y, ¿qué es esto? Pues no es más que eliminar del suelo todo lo que no debería estar allí: metales pesados, restos de pesticidas, sustancias radiactivas y un largo etcétera.

Uso del cannabis para la fabricación de papel.

Aunque mucha gente desconoce este uso, el cáñamo era el material de partida utilizado para la producción del papel debido a su gran cantidad de celulosa.

No podemos quedarnos aquí, con esta planta también es posible generar materiales de construcción, bioplásticos, y un largo etcétera teniendo en cuenta que estamos hablando de un ser vivo completamente reutilizable y que incluso sus restos pueden compostarse para utilizarse como abono para posteriores cultivos.

Conclusión

A pesar de todo lo expuesto anteriormente, existe todo un movimiento que afirma que es un cultivo no sostenible que deja una huella de carbono muy alta, es decir, que su producción provoca más CO2 del que capta, aumentando así el efecto invernadero y problemas como el ensanchamiento del agujero en la capa de ozono. Pero si el Cannabis es una planta, y las plantas están consideradas los pulmones del mundo ya que son las que fijan CO2 en su ciclo de vida, liberando O2 al entorno, ¿cómo es posible sustentar esta afirmación?

La restrictiva legislación sobre su cultivo y las exigencias de unas enormes medidas de seguridad allí donde esta planta se cultive y crezca, así como el miedo al robo de la cosecha provocado, en gran medida, por estar considerada una sustancia ilegal, han llevado a los productores a realizar su cultivo en condiciones de interior o en invernaderos altamente tecnificados donde debe utilizarse luz artificial, aportes externos de CO2, controladores de temperatura y humedad. Toda esta tecnología, utilizada como solución a un marco legal y social cuestionable, es la gran consumidora de electricidad y principal causante de esta enorme huella de CO2.

No nos equivoquemos, no es el Cannabis el causante de la huella de carbono, es la tecnología necesaria para hacer crecer la planta en condiciones de interior, cualquier otro cultivo implementado en dichas instalaciones causaría el mismo problema. El cultivo del Cannabis en exterior, macrotúneles agrícolas u otros sistemas de cultivo al aire libre, que no necesiten de suplementación lumínica ya que disponen de luz solar suficiente, sin aporte de CO2, sin control de humedad ni temperatura, convierte sin lugar a dudas al cannabis en uno de los cultivos más sostenibles y con más posibilidades de futuro. Es supernatural.

 

 

Verónica Codesido, Experta en Biotecnología de Uncanny

Verónica es la responsable de cultivo y cofundadora de la empresa MIFCO Biosciences, empresa biotecnológica de Cannabis situada en el sur de España. Es doctora en biología por la Universidad de Vigo y realizó su tesis doctoral en el Instituto de Investigación Forestal de Lourizán (CIFAL). Sea introduko en el mundo del Cannabis en la empresa Phytoplant Research. Es árbitro de varias revistas científicas internacionales de mejora vegetal.

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