10 gestos pro medio ambiente no tan comunes pero efectivos

Reciclar ya no es suficiente a la hora de frenar el calentamiento global, el cambio climático y los daños en el medio ambiente. Tenemos que mejorar nuestros hábitos del día a día. No hay planeta B.

En España, cada persona genera 440 kilos de basura al año. Julio Barea, de Greenpeace, recuerda que el 82,6% de nuestros desechos se mezclan, por lo que solo el 17,4% tiene una segunda oportunidad. El reciclaje ya no es la solución. La clave está en las pequeñas acciones.

  1. Apuesta por la vida circular. Sé más selectivo con los materiales de lo que compras. Mientras solo el vidrio tiene vidas infinitas, otros tejidos y ‘packagings’ se mantendrán en el medio ambiente sin utilidad. El cáñamo gana adeptos entre los amantes del ‘zero waste’. Se descompone sin dejar residuos y la planta se aprovecha en cosmética y para sanear terrenos.

 

  1. Muévete con cabeza. Vivir sin vehículo ahorra hasta 2,4 toneladas anuales de CO2 por persona. El avión es el medio más contaminante. Ir y volver a un destino a 2.500 kilómetros provoca 1,3 toneladas de gases invernadero por pasajero (Greenpeace). El confinamiento ha demostrado que el teletrabajo es viable. Muchas reuniones se pueden sustituir por ‘calls’, ahorrando traslados y tiempo.

 

  1. Que tu protector solar no dañe el medio ambiente. Nuestros chapuzones pueden comprometer la vida marina si no utilizamos solares respetuosos. La línea Waterlover, de Biotherm, es 97% biodegradable y no es nociva para la biodiversidad.

 

  1. Sé un pro de Vinted, Wallapop, Ebay, HiBuy… La industria de la moda es de las que más polución emiten. Consume el equivalente a 32 millones de piscinas olímpicas de agua al año y produce 92 millones de toneladas de basura. Solo usamos el 20% del armario. Ya hay suficiente ropa fabricada. ¿Y si la hacemos circular?

 

  1. Guerra al plástico. Según el Foro Económico Mundial del 2019: “En el 2050 habrá más plásticos que peces en el mar”. Con la pandemia hemos aumentado las medidas de higiene, pero no podemos subestimar su impacto en el medio ambiente. Compra mascarillas lavables y prioriza el gel a los guantes. Intenta reducir tu plástico con botellas metálicas para el gimnasio, yendo a cafeterías que rellenen tu taza (Starbucks aplica descuentos si lo haces) o apostando por el a granel.

 

  1. Come de temporada. Acceder a cualquier alimento todo el año es lo corriente, pero no es natural. Ajustar nuestra despensa al calendario y a productos cercanos evita desplazamientos kilométricos. Además así apoyaremos a nuestra economía local.

 

  1. Conviértete en policía de paisano. Las redes sociales son el arma del siglo XXI. El Instagram de @pointless_packaging, de 40,2 K seguidores, denuncia el exceso de embalaje de lo que compramos, como mandarinas envasadas individualmente. La presión con menciones obliga a la oferta a evolucionar.

 

  1. Cuestión de luces. Las bombillas de bajo consumo y las luces LED consumen de un 70% a un  90% menos que la iluminación clásica. 0,1 toneladas de CO2 menos por hogar al año.

 

  1. Cocina una vez, come toda la semana. ‘Batch cooking’ significa ‘cocinar por lotes’. Es un concepto anglosajón en la ola de la alimentación consciente. @beingbiotiful o @louisemkang, comparten en Internet ejemplos de menús. El consumo de la vitro y del horno se aprovecha al máximo.

 

  1. Apaga y… ¡Desenchufa! Un cargador huérfano enchufado cuesta 0,15 € al año. No te hará pobre pero emite inútilmente CO2 al medio ambiente al mantener la tensión de red. El ‘standby’ es otro vampiro energético. Consume sin finalidad y supone unos 12 € anuales al hogar.

 

 

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